jueves, 7 de mayo de 2015

WHIPLASH



Por Daniel C. Peñaranda Pinto

Continúa el segundo ciclo de cine-debate de la OCIC con “Whiplash”, película dirigida y escrita por Damien Chazelle, ganador de 2 premios en el Festival de Cine de Sundance (2014) y de 3 Óscar de la academia de Hollywood (2015).

Damien Chazelle en Sundance
“Whiplash” (Latigazo) está basado en las experiencias personales de su director. La película fue rodada con planos cortos, con poca profundidad de campo y su montaje frenético se sostiene en el ritmo de la música jazz.

“Whiplash, es un filme muy norteamericano sobre la cultura del éxito y la superación personal, que retrata la tensa relación entre un joven estudiante de música, decidido a convertirse en el mejor baterista de jazz, y su profesor, que le hará pagar un alto precio para conseguirlo.
Miles Teller y J. K. Simmons, protagonistas del filme
La película se desarrolla como un singular enfrentamiento entre alumno y profesor. El director del filme explica: “Con Whiplash quería realizar una película que recordase a una de guerra, donde los instrumentos musicales reemplazaran a las armas de fuego, y la acción, en lugar de desarrollarse en un campo de batalla, transcurriese en una sala de ensayo o sobre un escenario de conciertos”.

Whiplash (fotograma del filme)
Para impulsar a sus alumnos a alcanzar la excelencia, el profesor utiliza métodos educativos que se asemejan a los de un instructor militar: insulta, humilla, golpea y presiona psicológicamente a los estudiantes, con la finalidad suprema de hacer de sus discípulos músicos exitosos. Damien Chazelle amplía este punto, diciendo: “Siempre ha habido algo muy militar en las orquestas de jazz. Durante su edad de oro, entre los años 30 y finales de los 50, esas formaciones se hicieron famosas por lo dictatoriales y violentos que sus líderes podían llegar a ser.”

Buscando la cima del éxito el joven baterista estará dispuesto a cualquier sacrificio, sometiéndose a la tiranía de su mentor, convirtiendo su dedicación a la música en una obsesión deshumanizada.
Para hacer música hay que sangrar literalmente
Chazelle concluye: “Yo lo que quise fue hacer una película en la que se percibiera el dolor físico que tocar música conlleva. Para hacer música hay que sudar, sangrar y sufrir”.


La proyección y posterior análisis del filme se realizarán este 11 de mayo, en instalaciones del Cine Club “Lunes de película”, Baptista Nº 110, a partir de las 19:00.



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